- • La comunidad eslava de la región alemana de Lusacia se ve amenazada
- • El descenso de la financiación dificulta la difusión cultural y la preservación lingüística
- Preservar tradiciones Un grupo de jóvenes sorabos posa con su traje regional. Foto: EL PERIÓDICO
Este pueblo eslavo, ubicado entre los estados de Brandenburgo y Sajonia –en la zona conocida como Lusacia–, ha sobrevivido durante siglos a duras penas y se siente ahora amenazado. El descenso de las financiaciones estatales dificulta la difusión de su cultura y, sobre todo, el mantenimiento de su lengua. “Yo tengo la suerte de que mis padres hablan sorabo y me lo enseñaron de pequeño a la vez que el alemán, así que soy bilingüe, pero conozco mucha gente que nació allí y apenas lo habla”, asegura Kajetan.
Alta y Baja Lusacia
“Si quieres realizar estudios superiores tienes que salir de Lusacia y aunque vayas a las universidades más cercanas, en Leipzig o Dresden, es difícil regresar”, reflexiona el joven para añadir: “Además apenas hay trabajo, así que la mayoría de los jóvenes acaban lejos de Lusacia”. Hoy quedan en Alemania unos 60.000 sorbios, divididos entre la Alta y la Baja Lusacia. Solo desde la década de los 30, por culpa sobre todo del nazismo, la población se ha reducido a la mitad.
Por eso, la nueva estrategia es integrar a los alemanes no sorbios que viven en la zona en esa cultura. Hace cinco años se empezó un proyecto de educación integral sorbia, con libros de texto exclusivamente en su idioma y con el alemán como segunda lengua. Un proyecto que también podría quedarse a medias si se anulan las financiaciones. “Cuesta mucho dinero traducir libros al sorbio, abrir nuevas escuelas, encontrar los maestros… y el Gobierno de Alemania o de los estados a los que pertenecemos se comprometieron a defender nuestra cultura”, dice Jan Nuck, presidente de la Domowina, la asociación cultural que defiende la cultura sorbia.
Laberinto competencial
Pero las promesas de financiación se han visto envueltas en un problema de competencias. El Gobierno central ha dejado el asunto en manos de los gobiernos regionales de Brandenburgo y Sajonia, que a la vez se desentienden y devuelven la pelota a Berlín.
Los dos estados entre los que se ubica Lusacia tienen suficientes problemas, con un paro coyuntural y su propio éxodo de jóvenes, para preocuparse por la comunidad sorbia. Las instituciones sorbias se ven amenazadas y, por mucho que les cueste aceptarlo, los sorbios parecen destinados a convertirse en una comunidad convertida en curiosidad por sus ropas y tradiciones.
“Quizá la clave esté en construir nuevas redes para mantener la cultura; sacarla fuera de Lusacia”, dice Kajetan. La batalla por recuperar el reconocimiento acaba de comenzar. Los sorabos constan como zona de autonomía cultural y como minoría protegida. Desde el fin de la segunda guerra mundial, cuando quedaron en la zona de la RDA, no han tenido grandes problemas. Quizá por eso, a pesar de querer diferenciarse culturalmente, no se les pasa por la cabeza separarse de Alemania.
Solo durante un breve período de tiempo entre las dos grandes guerras mundiales, los sorabos llegaron a proclamar la República de Sorabia-Lusacia, pero ahora afirman tajantemente que no quieren la independencia. Ellos quieren seguir siendo parte de Alemania aunque no siempre estén de acuerdo con las decisiones que toma su país, como el apoyo a la independencia de Kosovo, sin ir más lejos. Queda por ver si Alemania les devuelve el amor en forma de financiación cultural.

Corrientes, Argentina (Momarandu) – Varios funcionarios y empresarios de São Vicente (municipio del estado brasileño de São Paulo) firmaron hoy en Corrientes actas de intención y compromisos de cooperación. Uno de los compromisos es la preservación, conservación y promoción de los idiomas utilizados en el Mercosur: portugués, español y guaraní.
Translation has played and plays a key role in the development of world culture. It is common to think of culture as national and absolutely distinct. If we begin to examine the impact of literary translation, the possibility of communication beyond anything so confined by geographicallocation is clear.
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